Ejemplo ilustrativo
En la liquidación de gananciales, uno de los cónyuges sostiene que prácticamente todo es común y el otro afirma que varios bienes son suyos porque venían de su familia o los tenía antes de casarse. Ninguno aporta documentación.
El artículo 1361 no decide qué es de quién: decide quién pierde si nada se prueba. Todo lo existente en el matrimonio se presume ganancial mientras no se acredite que pertenece privativamente a uno de los dos. El hecho decisivo es, por tanto, la documentación que cada uno pueda aportar sobre el origen de cada bien —escrituras, extractos, donaciones—, y no lo que ambos recuerden con distinta memoria.
Acuerdan elaborar un inventario común en el que cada bien se clasifica solo si hay documento que lo sostenga, y repartir por mitades los que queden sin acreditar, sin más discusión.