Ejemplo ilustrativo
Una inquilina lleva medio año con humedades en el dormitorio, que ha dejado de usar. No quiere marcharse porque el alquiler es asequible y está cerca del trabajo, pero considera que está pagando por una vivienda que no tiene entera.
El artículo 1556 contiene la opción que casi nadie usa: reclamar solo la indemnización de daños y perjuicios «dejando el contrato subsistente», en lugar de tener que romperlo para poder reclamar. El hecho decisivo es la prueba del perjuicio concreto —habitación inutilizable, informe de un técnico sobre la causa, facturas de deshumidificador o de electricidad—, porque el artículo concede la acción pero no fija ningún importe ni ningún baremo.
Acuerdan una reducción de renta de un porcentaje pactado por cada mes en que la habitación no pudo usarse, aplicada como descuento en los recibos siguientes, y una fecha cierta para la obra de saneamiento.