Ejemplo ilustrativo
Una familia firma con una empresa un presupuesto cerrado para reformar el baño. Terminada la obra, la factura llega con un incremento notable y la empresa explica que los materiales han subido y que el trabajo dio más de sí de lo previsto.
El artículo 1091 da fuerza de ley entre las partes a lo pactado y obliga a cumplirlo «a tenor» del contrato: un precio cerrado vincula a quien lo ofreció, y la subida de costes no es por sí sola una excusa. El hecho decisivo es si lo que se factura de más son las mismas unidades presupuestadas o trabajos añadidos encargados después, y por eso importa cómo se pidieron esos cambios y si quedó constancia de ellos.
Acuerdan revisar factura y presupuesto línea por línea, abonar los dos trabajos añadidos que constan pedidos por escrito y dejar sin efecto el resto del incremento, con pago en el plazo pactado.