Ejemplo ilustrativo
Un perro suelto en un parque muerde en la pierna a un niño que pasaba corriendo. El dueño del animal sostiene que fue culpa del niño por correr cerca y que el perro nunca había hecho nada parecido.
El artículo 1905 hace responder al poseedor del animal, o a quien se sirve de él, de los perjuicios que cause «aunque se le escape o extravíe», y no exige probar su descuido. Solo dos circunstancias cierran esa responsabilidad: la fuerza mayor y la culpa de quien sufrió el daño. El hecho decisivo es, por tanto, si la conducta de la víctima fue realmente la causa del ataque, cosa que hay que acreditar y que no se presume porque un niño corriera por un parque.
Acuerdan que el dueño del perro abona los gastos médicos no cubiertos y da parte a su seguro de responsabilidad civil, y que el animal llevará correa corta en esa zona; ambas familias se avisarán si vuelven a coincidir en el mismo horario.